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Callos, ojos de gallo y durezas
Un callo o un ojo de gallo entre los dedos puede hacer que cada paso duela. Aquí tienes dos maneras de atacarlos: los apósitos callicidas con ácido salicílico, como los de Urgo o Carnation, que ablandan la dureza para poder retirarla, y los protectores que quitan la presión, como los hidrocoloides de Compeed o los dediles y anillos de Farmalastic. Para mantener la piel a raya, la crema Kneipp Anti Callus.
Cómo tratar callos y ojos de gallo
Quitar el callo: los apósitos con ácido salicílico (Urgo, Carnation, Aposan, Artsana Pic) se dejan puestos varios días y ablandan la piel engrosada. No los uses si tienes diabetes o mala circulación, ni sobre piel dañada; en ese caso, consulta con tu podólogo.
Aliviar la presión: los parches hidrocoloides de Compeed, también en versión para entre los dedos, amortiguan y dejan que el callo se ablande. Los protectores de gel y silicona de Farmalastic y Varisan, en forma de dedil, anillo o subdigital, evitan el roce con el zapato, que es el origen del problema.
Mantener la piel suave: una vez fuera, una crema con urea alta, como SVR Xerial 50, o la pomada Vaselix evitan que la dureza vuelva. Revisa también el calzado: si aprieta, el callo volverá. Tienes más opciones en juanetes, almohadillas y separadores y cremas para pies secos.























